Promesas rotas

Aprendí de los que dicen “te llamo” con la certeza de que no lo harán.

MIXX8KP98P.jpg

En los matrimonios, incumplir con lo prometido se convierte muchas veces en costumbre. Fotógrafo: Scott Webb. Licencia CC.

Confieso mi error. En más de una ocasión me he encontrado con un conocido y al finalizar el saludo he dicho que debemos llamarnos para planificar un almuerzo, pero el encuentro nunca ocurre.

Cuando era estudiante universitaria esto habría representado un gran estrés para mí, pues sin haber llegado a la casa habría tratado de recordar los compromisos del mes, con la intención de liberar espacio de mi agenda para asegurarme de que el encuentro se diera; de cumplir con la promesa.

Pero, con el tiempo cambié; y creo que para mal. Aprendí de los que dicen “te llamo” con la certeza de que no lo harán.

Y sí, sé que están los que, como yo, tienen en la mente hacer esa llamada, solo que la vida se complica y lo olvidan. O bien lo recuerdan semanas después… Sin embargo, creo que la mayoría de la gente dice: “te llamo”, con la decisión de que jamás tomarán el teléfono en sus manos.

Pero, ¿por qué hacemos esto? ¿Por qué nos convertimos en irresponsables y deshonestos? ¿No es mejor permanecer en silencio, sin hacer la promesa? O, como hago ahora, ¿confesar que las posibilidades de que el encuentro ocurra son remotas? Claro, a veces caigo mal. Para algunos soy “muy” sincera…

“Mentir” y evadir: la nueva costumbre

Existen las buenas costumbres, esas que demuestran nuestros modales o cortesía para los demás.

Según el diccionario de la Real Academia Española (RAE) la cortesía “es el acto con que se manifiesta la atención, respeto o afecto que tiene alguien a otra persona”.

Pero, ¿por qué dejamos nuestras promesas a un lado? No cumplir con nuestra palabra se ha convertido en costumbre. Pensamos que incumplir lo acordado es una acción inocente. Sin embargo, faltamos a nuestra verdad, a nuestros deseos, a nuestra cortesía. ¿Acaso la honestidad perdió valor?

Promesas difíciles de cumplir

Creo que las promesas a continuación son de las más comunes y hoy he decidido alejarme de ellas para prevenir ser descortés o faltar a mi palabra.

 

2XTL98GVVF

Me gusta prestar y hasta regalar libros. Ahora bien, detesto tomarlos prestados porque devolverlos es una promesa difícil de cumplir. Foto por: Lia Leslie. Licencia CC

 

  1. Tomar un libro prestado: Hace unos años mi esposo pidió por mi un libro prestado. Pensó que lo disfrutaría. Comencé a leerlo, pero no lo terminé. Nunca hemos podido ponernos en contacto con quien lo prestó para devolverlo. Ver ese libro cada día en un mueble de la sala y quitarle el polvo cada cierto tiempo me “hierve la sangre” porque me recuerda la promesa rota. 
  2. Enviar correspondencia: Recientemente hice una limpieza en la casa y encontré cientos de libros, algunos sin leer. Les tomé fotos y las envié a varios grupos en WhatsApp, con la intención de regalarlos a quien los quisiera. Uno de los libros encontró a su nueva dueña, pero pasó como un mes hasta que logré enviárselo por correo.
  3. Pagar las deuda: El esposo de una amiga realizó hace muuucho un trabajo que debía pagarle. Simplemente olvidaba la promesa. Recordando mi falta de cortesía  con él fue que me motivé a escribir este blog. Apenas acabo de enviarle el pago. Sentía la obligación de saldar la deuda previo a publicar esta entrada…  
  4. Asegurar que no repetirás x o y conducta: Si sabes que no cumplirás, mejor no prometas.

Cómo cumplir 

No soy experta, pero aquí algunas acciones que liberan el estrés y reintegran la cortesía y los buenos modales a nuestras vidas.

  1. Apende a decir NO. ¿Por qué inclumplir una promesa y perder la confianza de otros? Es mejor decir no a crear falsas espectativas.
  2. Sé honesto con tus pensamientos, sentimientos y acciones. No digas que llamarás o que planificarás una fiesta si sabes que no tienes el tiempo o el interés.
  3. No te dejes presionar. A veces, algunos graciosos nos ponen en aprietos al hacer promesas contando con nuestra palabra. ¡No lo permitas!  (Lee el siguiente punto).
  4. Actúa conforme a tu palabra. Si prometes algo, esfuérzate por cumplir o busca apoyo de otros para llevar a feliz término la promesa.
  5. Ponle fecha al compromiso. ¿Alguien te pide una reunión? Pues ponle hora y fecha inmediatamente. Sino se queda en una idea.

¡Comparte tus experiencias! Escribe abajo, en la sección de comentarios, tus promesas rotas, las que otros han incumplido o tus estrategias para “ser tu palabra”. 

Sígueme en: 

Facebook, Twitter, Instagram y Bloglovin

DERECHOS RESERVADOS. Si deseas citar contenido de mi sitio web, utiliza mi nombre como autora e incluye un enlace a mi blog. Para preguntas o peticiones,escribe a: lvelez@lymarivelez.com. 
Creative Commons License
This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s