¿Podré ser una súper mamá?

Mi mamá y yo, celebrando mi primer año de vida.

Mi mamá y yo, celebrando mi primer año de vida.

Una compañera comunicadora me dijo hace varios años que si tuviera que señalar un área de “oportunidad” para mí sería “no ser perfeccionista”. Me estuvo raro, pues no me visualizaba así. Desde entonces he tratado de vivir más la vida y ser menos perfecta. Claro, ahora siento que mi carro y casa no están inmaculados…

Antes, mis fines de semana tenían que incluir un día en el que me quedaba en la casa limpiando. Pero, en el 2008 eso cambió. Me quedé sin empleo y, de repente, comencé a conseguir trabajos freelance. Luego, la cosa mejoró algo, pero nunca llegué a tener un sueldo que me permitiera pagar las deudas. Fue así como terminé trabajando seis o siete días a la semana, dede el amanecer hasta la medianoche. Y el resto de mi vida… “bien, gracias”.

Me convertí en una máquina que trabajaba para vivir. Y cada cierto tiempo pensaba, ¿y si tuviera hijos? ¿Tendría tiempo para cuidarlos? ¿Para llevarlos a la escuela, para alimentarlos y bañarlos?

Así que mi lucha, como la de tantas mujeres, por ser perfecta y tratar de hacerlo todo bien sigue ahí, latente. Todo el mundo me dice que no me preocupe, que cuando tenga hijos encontraré el tiempo para hacerlo todo. ¡Eso espero!

Mi mamá me tuvo a los 20 años, cuando aún era estudiante universitaria. Culminó sus estudios, trabajó como mamá a tiempo completo un tiempo, pero luego dividió sus tareas entre madre y profesional. ¿Cómo lo hizo? ¡No lo sé! Nuestra familia vive a tres horas de nosotros, así que nuestra red de apoyo estaba lejos. Durante mi adolescencia, ¡mami hacía tres paradas diarias en las mañanas y en las tardes! Llevaba a mi hermana y hermano a una escuela, luego a mí al otro lado de Bayamón, para luego  llegar a su trabajo antes de las 7:30 a.m.

Encontraba tiempo para limpiar, corregir los exámenes de sus estudiantes, llevarnos al médico, estudiar con nosotros y cocinar.  Mi papá, gracias a Dios, siempre ha sido cooperador. Recuerdo que cortaba la grama, lavaba las ventanas y estudiaba con nosotros. Si mami se enfermaba, él cocinaba. De pensar en todo lo que tenían que hacer por partida triple, uf, ¡ya me siento agotada!

Recientemente leí un artículo en HuffPost en el que la bloguera, Stephanie Ortiz, dijo que sus hijos no van a recordar las toallas limpias en el armario, pero sí el tiempo que comparte con ellos. Mencionó que hace par de domingos les pidió a los chicos que fueran al patio a jugar, mientras ella se dedicó a limpiar la casa. Luego, los niños se fueron a correr bicicleta con los abuelos. Al terminar el día los chicos llegaron felices. Comieron juntos y los acostó. ¿Qué pasó? Descubrió que perdió la oportunidad de disfrutar con sus retoños un domingo soleado, al aire libre. Se perdió sus sonrisas y los recuerdos que crearon en ese día de sana diversión fuera de la casa.

Hasta las empresas están dándose cuenta de la importancia de que los profesionales puedan conciliar la vida profesional y la familiar. Y esto aplica no solo a quienes tienen niños pequeños, sino a todos los trabajadores, en distintas etapas de su vida. Así lo demostró un estudio  de la Fundación Pfizer que Eva Rimbau, profesora de economía y empresas en España, compartió con el periódico ABC. Uno de los datos, nada sorprendente para mí, es que el 60% de las mujeres dedican cuatro horas (el doble que los hombres) a realizar tareas en el hogar después de la jornada de trabajo.

Al final, la clave parece ser que no debemos esperar la perfección. Tenemos que pedirles a los hombres, tengamos hijos o no, que cooperen. Y reconocer que la casa a veces estará sucia, porque el domingo se dedicará, no a limpiar, sino a mojarse en las primeras lluvias de mayo.

Te comparto este vídeo sobre el trabajo que sí es de 24 horas, los 365 días del año. #WorldsToughestJob

Y tú, ¿qué estrategias utilizas para cumplir con todos tus roles? Compártelas conmigo en el blog. ¡Prometo aplicarlas!

This work is licensed under a Creative Commons Attribution-NonCommercial-ShareAlike 3.0 Unported License.

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11 comentarios en “¿Podré ser una súper mamá?

  1. Todo lo que dices es cierto, al leer el primer párrafo me sentí identificada. Sí, dejé hace un tiempo de ser perfecta, de matarme limpiando la casa para tener tiempo para mí y descansar. Pero cuando me entra la fragancia de súper mom, súper abuela y Wonder Woman, como que el cansancio no existe y hago mil cosas en un día y varias simultáneamente. Tranquila, que cuando se es madre como que el día se alarga o no sé si es que el sentido de responsabilidad apremia y logra que cumplamos con todo, como toda una Mujer Maravilla. ¡Excelente escrito, Lymari!

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  2. Lyma
    Mientras leí tu blog pensé que estabas haciendo un recuento de mi vida hace varios años, cuando mis tres hijos estaban pequeños. Hacemos maravillas para cumplir con todo: hijos, marido, casa y trabajo. En muchas ocasiones nos olvidamos de nosotras y de disfrutar aún más los momentos especiales (por más que hagamos malabares para cumplir con todos).
    Te confieso amiga que se puede aunque parezca imposible, se puede. Ya tú verás…💜

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