Al rescate de Piolo

Mi esposo, Carlos, y yo pasamos de ser dos en el hogar a tres. Y todo ocurrió en un abrir y cerrar de ojos, literalmente. Ahora somos los orgullosos padres de Piolo, un colibrí que encontramos tirado en la acera frente al edificio en donde vivimos.

Piolo, un pichón que rescatamos luego de, aparentemente, caer del nido. Foto: Carlos Caballer

Piolo, un pichón que rescatamos luego de, aparentemente, caer del nido. Foto: Carlos Caballer

Ayer bajé a buscar una ropa en el carro de mi esposo. Estábamos algo ajorados pues queríamos comer algo fuera de la casa y buscar unas pinturas para al fin, después de dos años de casados, decorar nuestro nidito de amor. De regreso al apartamento me topé con el pájaro, tirado en la acera. Por su tamaño, ¡inicialmente pesé que era un ave al que un gato le había comido parte del cuerpo! Vi que respiraba de manera rápida y traté de moverlo con una de mis chanclas. Ahí me doy cuenta que las hormigas ya lo estaban rondando. Pensé entonces que agonizaba. Lo traté de ayudar, pues imaginé que se había atascado y que al apoyarlo saldría volando, pero eso no pasó.

Subí al apartamento y a la media hora bajé con mi esposo, para darme cuenta que el pájaro seguía en la acera. Esta vez se había logrado mover, y estaba par de pies más lejos del punto inicial en el que lo encontré. Lo miré y vi que tenía hormigas encima. Así que le dije a Carlos que teníamos que salvarlo. Eran las 4:40 p.m. Carlos rápido pensó en colocarlo en una cajita y yo, de inmediato, le dije que lo lleváramos hasta la veterinaria de Dorado. Pensé que la oficina cerraba a las 5:00 p.m. y que tendríamos suerte de llegar justo antes de que cerraran. A las 4:56 p.m. ya estábamos  en el lugar, pero estaba todo clausurado, incluso el portón del estacionamiento. Probablemente la veterinaria no abrió o laboró hasta el mediodía.

Piolo a los minutos de ser rescatado. Gracias a los amigos que respondieron a nuestro llamado por Facebook con sugerencias y teléfonos de veterinarios.

Piolo a los minutos de ser rescatado. Gracias a los amigos que respondieron a nuestro llamado por Facebook con sugerencias y teléfonos de veterinarios.

El plan b fue escribir un status en Facebook para ver si alguien nos aconsejaba sobre algún veterinario especialista en aves. Mientras, llamamos a las clínicas veterinarias que atienden 24 horas, pero nos decían que el único especialista en aves cerraba operaciones a la 1:00 p.m. y que los otros veterinarios no trataban estos animales. “¿Cómo?  Esto es una emergencia”,  pensamos. Si son veterinarios deben saber las estrategias básicas para estabilizarlo, quitarle las hormigas, alimentarlo, etc.

Fue así como viajamos desde Vega Alta hasta la Avenida Piñero en San Juan, a la oficina veterinaria que atiende allí  24 horas. Le explicamos a la persona en la recepción lo ocurrido. Nos dijo lo mismo, que no atendían aves. Luego de algo de insistencia vio al pájaro. Nos dijo que no agonizaba, que lo tendríamos que alimentar nosotros hasta que pudiera volar.  “¿Cómo? Pero, ¡nunca hemos tenido aves! ¡Con nosotros se va a morir!”, le dijo mi esposo. No nos explicó nada más. Pedí que permitiera que el veterinario viera el ave, pero nos negó la petición. Pensé: “esto es increíble, mi plan es pagar la visita, es un animal como los perros y gatos en sala”. Nada, nos fuimos con nuestra ave.

A Carlos se le ocurrió llevarlo al hospital que ubica en la tienda PetSmart en San Patricio. El hospital no es parte de la tienda, aunque sí rentan el espacio, según el mejor entender de Carlos. Hasta allí llegamos con el ave para escuchar esta vez que estaban ya llenos por el día y que no atienden aves, que intentaramos darle de comer. Nos indicaron que revisáramos con algún asociado del departamento de Pet Care, para que nos explicara cómo cuidar al pichón.

Joanne, gerente de PetSmart. Trabaja en el área de Pet Care. Nos apoyó mucho con Piolo. Foto: Carlos Caballer

Joanne, gerente de PetSmart. Trabaja en el área de Pet Care. Nos apoyó mucho con Piolo. Foto: Carlos Caballer.

Fue allí que tuvimos la grata experiencia de toparnos con Joanne, gerente del área de Pet Care. Rápido vio al pajarito y le tomó una foto, la que envió a un conocido. Nosotros pensábamos que nuestro pajarito era un zumbador. Pero su amistad, al otro lado del teléfono, le aclaró que era un colibrí. Joanne nos recomendó comprar una cajita para hamsters, le dio de comer néctar preparado, para que viéramos cómo se hacía y lo cuidó en lo que nosotros fuimos a almorzar….. ya era de noche.

Regresamos al rato y nos llevamos a nuestro pájarito, al que decidimos llamar Piolo.

Hoy desperté a las 6:00 a.m. y a eso de las 6:30 a.m. comencé a escuchar a los pajaritos cantar afuera. Así que decidí despertar a Piolo y darle de comer. Hasta ese momento todo bien, aunque vi algunas hormigas que llegaron a molestarlo… A las 10:00 a.m, y al mediodía traté de darle algo más de néctar, pero no fue mucho lo que ingirió. Lo noto más lento que en la mañana, alertagado. A veces mueve sus alas rápido y en otras instancias las deja extendidas. La chica de PetSmart nos dijo que lo alimentaramos de cuatro a cinco veces al día. Haremos nuestro esfuerzo por cuidarlo lo mejor posible.

Hemos seguido realizando llamadas a veterinarios y a ambientalistas que nos han recomendado pero, por ser fin de semana, no hemos tenido éxito. Nadie nos responde los teléfonos. Ni tan siquiera el hospital veterinario en Condado, que dice que es 24 horas… y así, de repente, pierdo las esperanzas de que se salve. Estamos desesperados. No encontramos un veterinario con corazón.

Hemos visto sitios en la Internet que ofrecen una prognosis difícil de que Piolo pueda sobrevivir sin los alimentos que le daría su mamá. Hasta pensé por un momento crearle un nido y esperar cerca del balcón a que su mamá lo buscara. Tal como comentan en este sitio web.

Estoy confiada en que poco a poco mejore y que, como mi canción preferida de Navidad, “El cardenalito”, Piolo vuele contento a la LIBERTAD.

* Update: 2:33 p.m.-  Acabamos de hablar por teléfono con un veterinario que lo podia ver mañana ya que no está en el área metro. Sin embargo, creemos que ya no será necesario… Creemos que Piolo ya llegó al cielo.

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