Una casita a pasos del mar

Celebramos hace dos días nuestro primer aniversario de bodas, y apenas ayer cumplí treinta y tantos… ya ni recuerdo realmente la edad. Lo cierto es que mi luna de miel hace un año fue tremenda, ¡tremendamente llena de sitios para visitar! Y es que a mí (a diferencia de lo que he descubierto de mi esposo) me encanta llegar a un país y ver todo lo más que pueda de este, pues con esta economía nunca se sabe si uno podrá volver. Él prefiere hablar con la gente y caminar sin rumbo fijo. ¡Yo amo la estructura y llenar el día de actividades hasta quedar agotada!

Nuestra luna de miel duró unas dos semanas. Nos quedamos en Barcelona y Madrid y luego una visita relámpago de dos días a París en donde vimos bastantes monumentos, caminamos, nos encontramos con una gitana que quiso cogernos de bobos y soportamos una temperatura de unos 20 grados para subir y bajar- como un rayo-de la torre Eiffel. (Pero tenemos fotos, we made it!)

Así las cosas, para estas vacaciones quería descansar, llevar un ritmo relajado, máxime cuando desde que llegué a Puerto Rico de mi luna de miel la vida ha sido muy estresante esto por un cambio de trabajo y los agites característicos de ese primer año de matrimonio.

Un paraíso cerquita de casa

Por eso, sabía que para esta ocasión quería un destino cercano, en donde disfrutara del mar. Inicialmente pensamos en Cayo Hueso y Miami, pero resultaba algo costoso para nosotros. Luego vino la idea de San Martín, y de repente dije, y ¿por qué no Culebra?

Nuestro primer encuentro con la playa de Flamenco, a pasos de nuestra villa.

Nuestro primer encuentro con la playa de Flamenco, a pasos de nuestra villa.

Al comentarle a mi esposo, le pareció buena idea pues… nunca la había visitado, más allá de pasearse en bote por Culebrita y pasar por el canal cercano al restaurante Mamacita’s para echarle gasolina a la embarcación pequeña que usaba su familia cuando era adolescente.

Así que finalmente Culebra fue el destino seleccionado y no nos arrepentimos. Con decirles que ya he tomado todas las tarjetitas que he encontrado de casitas y hoteles en donde me puedo quedar en… ¿unos meses? Sí, porque gracias a la tormenta Melissa (y no, no me refiero a mi hermana) no pude hacer snorkeling para ver las tortugas marinas verdes que anidan en la reserva del cayo Luis Peña. Por eso, ¡es imperativo que regresemos!

Nuestra villa, nuestro nidito

Para esta, ya mi tercera visita a Culebra (aunque solo la segunda hospedándome), opté por Culebra Beach Villas, unas casitas monísimas a pasos del mar, literalmente. Estas se encuentran nada más y nada menos que en una de las mejores playas del mundo: ¡Flamenco! Además de las villas, el sitio cuenta con un edificio de cuatro pisos, que de lejos parece una enorme casa de madera. Esta está divida en varios estudios y pequeños apartamentos con uno o más cuartos.

El edificio principal, que consta con estudios y apartamentos de uno, dos y tres cuartos. Algunas villas también tienen hasta tres cuartos y dos baños.

El edificio principal consta de estudios y apartamentos de uno, dos y tres cuartos. Algunas villas también tienen hasta tres cuartos y dos baños.

Nuestra villa (la #16), está en el centro del pequeño complejo, que parece una mini comunidad, con sus áreas comunes bien alumbradas y sus jardines tropicales bien cuidados.

Entrada de nuestra villa/estudio.

Entrada de nuestra villa/estudio.

Llegué al lugar pues durante mi primera visita hospedándome en Culebra traté, sin éxito, de quedarme aquí, ya que es uno de los lugares más populares y mi mejor amiga me lo había recomendado. Esta vez llamé unos cuantos meses antes y conseguí este pedacito de paraíso frente al mar. Y, a pesar de algunos “reviews” negativos (y bastante viejos) que encontré en Tripadvisor, el resto mencionaban la localización privilegiada de este lugar.

Culebra Beach Villas es administrado por una sola gerencia, pero los apartamentos y villas tienen dueños individuales. Realicé mis gestiones a través de Culebra Beach Rental, propietarios de la villa #16 y de otras más en el mismo comoplejo. (Durante la temporada baja- del 15 de septiembre al 14 de dciciembre- tienen ofertas de tres noches por el precio de dos. Costo aproximado del estudio en el que nos quedamos $125 por noche más impuestos).

La decoración es sencilla, pero bonita. Se nota que la cocina fue remodelada hace unos años, pues se ve bien cuidada. La pequeña nevera también es nueva, o al menos eso parece. El microondas ya presenta signos de corrosión en su interior. Sin embargo, las hornillas de la estufa parecen funcionar bien y el aire y abanico trabajan a la perfección. Además, ¡hay agua caliente! Cada villa tiene también un televisor con cable. Así que para mi, no hay más qué buscar.

Nuestra villa es realmente un estudio que integra en un mismo espacio la cama y la pequeña cocina. Aparte tiene un pequeño armario y un baño.

Nuestra villa es realmente un estudio que integra, en un mismo espacio, la cama y la pequeña cocina. Aparte tiene un pequeño armario y un baño.

La cocina viene equipada con una estufa de dos hornillas, microonda, cafetera, ollas, vasos, tazas, platos y utensilios, incluyendo abrir de latas y de botellas.

La cocina viene equipada con una estufa de dos hornillas, microonda, cafetera, ollas, vasos, tazas, platos y utensilios, incluyendo abridores de latas y de botellas.

Los balcones de las villas son amplios, con su propia barbacoa y suficientes sillas, hamacas y mesas para compartir con los “vecinos” (más en un próximo blog).

Parte del amplio balcón de nuestra villa.

Parte del amplio balcón de nuestra villa.

Área de barbacoa y mesita en donde tuvimos nuestro primer desayuno en Culebra.

Área de barbacoa y mesita en donde tuvimos nuestro primer desayuno en Culebra.

¿Qué traer? ¿Cómo me muevo en Culebra?

Si optas por quedarte en Culebra Beach Villas, o si ya tienes una reservación, aquí algunos detalles que debes conocer:

1- Trae champú, jabón y pasta de dientes.

2- El local provee toallas de playa y toallas de baño (las que cambiarán cada tres días, pero tú debes solicitarlo).

3- Las villas y los apartamentos cuentan con una cocina o kitchenette equipada con cacerolas y utensilios de cocina, además de vasos, platos y tazas para el máximo de personas que pueden hospedarse en cada villa o apartamento.

4- Culebra Beach Villas tiene estacionamiento, pero OJO, la carretera para llegar es rústica (sin embrear), por eso lo mejor es alquilar un vehículo. Nosotros seleccionamos Carlo’s Jeep y no nos arriesgamos y adquirimos el seguro por $16 adicionales por día. En una ocasión previa seleccioné Jerry’s Jeep. En ambos el servicio fue muy bueno. Carlo’s Jeep tiene servicio complementario de traslado desde el muelle o el aeropuerto hasta su local (a pasos del aeropuerto). OJO- algunos turistas han comentado en foros como Tripadvisor que los concesionarios de taxi te dejarán en la entrada del camino, muy cerca de la entrada al estacionamiento de la playa Flamenco, pero que no entran al camino. Tampoco es que el camino sea malo, es amplio, solo que no está embreado, más bien es de tierra con piedras. 

A la izquierda nuestro Jeep, de Carlo's Jeep. A la derecha uno de los carritos de golf que verás en Culebra, este de Jerry's Jeep. Con los carritos puedes llegar a muchhos puntos, como por ejemplo el pueblo, y las playas de Flamenco, Tamarindo y Melones; pero no es bueno si quieres ir por caminos pequeños, angostos o en dodne necesites tracción. Pero, en terminos generales es una buena opción si permaneces en las playas más conocidas.

A la izquierda nuestro Jeep, de Carlo’s Jeep. A la derecha uno de los carritos de golf que verás en Culebra, este de Jerry’s Jeep. Con los carritos de golf puedes llegar a muchas de las playas sin grandes problemas. Pero no es bueno si quieres ir por caminos en donde sea necesario un carro con tracción. Pero, en términos generales, es una alternativa si permaneces en el pueblo o en las playas más conocidas.

5- Si eres como yo, que te resistes a cocinar, aun así realiza una compra sencilla una vez llegues a Culebra. Desde Culebra Beach Villas, los lugares más cercanso para comer son los kioscos en la Playa de Flamenco ( unos 15 minutos a pie) o algún restaurante en el pueblo (a unos 10-15 minutos en carro). En nuestro caso adquirimos comida para prepararnos desayunos sencillos y rápidos, jugos naturales, leche y galletitas para los munchies.

IMPORTANTE: Algunos restaurantes no abren durante los fines de semana y otros cierran la cocina entre las 3:00 pm y las 6:00 pm. (Más sobre esto, en un próximo blog).

6- Trae bloqueador solar, gafas, sombrero, ropa cómoda, flip flops, repelente de msoquitos y zapatos acuáticos (anfibias, para poder acceder lugares rocosos cerca de la playa).

7- Una amplia sonrisa y deseos de vivir la vida relajada por unos cuantos días… aun me falta aprender sobre esto último. (Más en un próximo blog).

Y tú, ¿te has hospedado en Culebra? ¡Cuéntame tu experiencia!

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